• Visit Icon Visitas (235)
  • |
  • Promedio (0 Votos)
    La valoración media es de 0.0 estrellas de 5.
  • |
  • Share Icon

¿Qué es diversidad?

La diversidad no solo son rasgos físicos y capacidades, sino disposiciones especiales que nos diferencian de los demás.

Cada persona posee características que comparte con otros; sin embargo, también poseemos una serie de rasgos, capacidades y disposiciones especiales que son las que nos hacen únicos y nos diferencian de los demás. La diversidad implica esta variedad de características físicas, cognitivas, emocionales, sociales, etc. que nos hacen irrepetibles.

Como madres y padres, nos toca acompañar a nuestros hijos e hijas a confiar en sus capacidades y en su modo particular de realizar acciones, resolver situaciones o enfrentar alguna experiencia, aceptando la diversidad que ellos demuestran y la que los niños de su entorno evidencian. En ese sentido, nuestras muestras de confianza y apoyo son fundamentales, pues ellos creerán y aceptarán lo que nosotros les enseñemos con el ejemplo.

Mientras nuestros hijos e hijas aprenden a identificar y valorar sus particularidades, también lo hacen con los otros. Por ello, es fundamental acompañar este proceso, el cual se da de manera progresiva y de acuerdo a su nivel de maduración socioemocional.

Cuando un niño logra entender por qué un compañero requiere mayor atención de la o el docente, demanda más tiempo para terminar sus producciones, necesita recursos distintos para desarrollar sus aprendizajes o de una evaluación diferenciada; es porque está desarrollando habilidades socioemocionales como empatía, solidaridad, tolerancia, o cooperación. Estas le permitirán reconocer y acoger las necesidades de ese compañero o compañera, comprendiendo qué es lo que cada uno necesita para aprender y desarrollarse mejor, a su ritmo y de acuerdo a sus posibilidades.

Estas habilidades socioemocionales no aparecen de la noche a la mañana, son aprendidas y se fomentan con el ejemplo, a través de muchas oportunidades para poderlas desarrollar; y los espacios privilegiados para ejercitarlas y hacerlas propias son la escuela, el hogar, los amigos y la comunidad. Así, nuestros hijos irán comprendiendo la idea de que todos aprendemos de forma diferente y nos relacionamos de diversas maneras con las personas y recursos que nos rodean.

En la escuela, son los docentes quienes acompañan a los estudiantes en el proceso de desarrollar estas capacidades; sin embargo, la colaboración de la familia es crucial pues con su ejemplo modelan valores y actitudes que luego, los niños y niñas, emplean en su vida diaria.

Si nuestros hijos e hijas presentan una discapacidad o condición que les impide realizar ciertas actividades, reconozcamos con ellos las habilidades con las que cuentan y fortalezcamos su confianza de manera que logren desarrollar las estrategias necesarias que les permitan superar los retos que se propongan.

Reconocemos que hay condiciones y discapacidades que nos limitan y frustran muchas veces como madres y padres; sin embargo la invitación es acoger la diferencia y verla como una oportunidad para así poder acompañar, comprender y brindar a nuestros hijos e hijas las posibilidades y recursos necesarios de superar las barreras físicas y sociales que enfrentan.

La familia es el mejor contexto de crianza para el desarrollo de nuestros hijos e hijas. Dentro de la unión familiar se comparte un proyecto de vida común, que esperamos sea con relaciones basadas en el afecto y donde nosotros, los padres, nos reconozcamos como responsables del ejemplo de vida que nuestros hijos e hijas aprenderán y ejercerán cada día.

Comentarios

Muy buen articulo para tener en cuenta y conocer mas la diversidad de nuestros estudiantes
Publicado el día 7/09/19 20:38.